Viewpoint of the Fjords

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a little piece of fjord

VOF - 1468
Universidad de Zaragoza / es Spain
3 miembros
Diego Gomez Casans
Alejandro Díaz Pérez
Diego Ibáñez Lahoz

Tipo de proyecto:
Otros

Containing to put in value.
Because, when something is presented to us in a delimited way, does it not become more important? If the fjord was a museum, would not the landscape be the work of art? The viewpoint appears from the water and gives the observer an image of the environment never seen before. Embarking, to disembark; to immerse yourself in darkness, and emerge before the immensity of an immortal landscape.
A viewpoint that is not only designed to look from, but also to be seen; not only for the visitors, but also for the inhabitants. A frame that suddenly appears in the distance to frame a landscape, and that invites to reach it. It invites us to cross it, to walk through it and to climb to the top, a path in which the visitor emerges from the shadow before a landscape that opens up infinitely.
If we understand the mountains as points where to look from, this proposal wants to provide a new look. It wants to place the spectator in the centre of that magical universe that is the fjord.
In this way, a frame appears rising one hundred metres above the water level. The arrival takes place through a boat that places you on a platform from which you can access the viewpoint. As you climb the stairs, suddenly, everything disappears; and only a point of light shows you the way to go to the top floor from which you can contemplate.
A poetics of walking and looking.

Contener para poner en valor.
Porque, ¿no cobra mayor importancia el objeto al presentarse delimitado? Si el fiordo fuera un museo, ¿no sería el paisaje la obra de arte? El mirador aparece surgiendo del agua y otorga al observador una imagen del entorno nunca vista. Embarcar, para desembarcar; para sumergirte en la oscuridad, y surgir ante la inmensidad de un paisaje inmortal.
Un mirador que no está concebido únicamente para mirar desde él, sino también para ser visto; no solo para los visitantes, sino también para los habitantes. Un marco que de repente aparece en la lejanía para enmarcar un paisaje, y que invita a llegar hasta él. Invita a cruzarlo, a recorrerlo y a subir hasta lo alto, un camino en el que el visitante surge de la sombra ante un paisaje que se abre infinito.
Si entendemos las montañas como puntos desde los que mirar, esta propuesta quiere proporcionar una nueva mirada. Quiere situar al espectador en el centro de ese universo mágico que es el fiordo.
De esta forma, aparece un marco que se alza cien metros sobre el nivel del agua. La llegada se produce a través de un barco que te sitúa en una plataforma desde la que se accede al mirador. Al ascender las escaleras, de repente, todo desaparece; y únicamente un punto de luz en lo más alto te indica el camino a seguir hasta ese último piso desde el que contemplar.
Una poética del recorrer y del mirar.

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